La banda
La banda se inicia a principios de 1998, Marín, Diego y Fernando tenían la idea fija de formar una banda. Como muchos otros no contaban con todos los instrumentos pero se las iban arreglando para empezar los ensayos. La falta de instrumentos y dinero para equiparse llevaron a, lo que era hasta ese momento un trío, buscar changas y otros trabajos. Los esfuerzo no alcanzaban para comprar los equipos.
Un día en la casa del abuelo de Martín y Diego aparece la solución al problema y que además, les daría el nombre de la banda. La casa del nono esta deshabitada por su desaparición física y en una de sus puertas se encontraba un tesoro muy particular compuesto por botellas de vidrio, piezas de bronce, aluminio, hierro, cobre, etc. La venta de chatarra generó el dinero faltante y lo único que faltaba era empezar a tocar.
Rápidamente el trío se convirtió en un quinteto, que con el correr del tiempo fue modificando la formación original. Los objetivos fueron creciendo a la par de las exigencias. El compromiso con ellos mismos llevó a dar un vuelco importante en la banda que inició una etapa de crecimiento constante, incorporando a la banda a Agustín Pernice (bajo) y Julián Antonini (guitrra rítmica).
A pesar de algunas producciones caseras. Los Fierros, que llevan 7 años en el circuito rockero, grabaron a fines del 2003 su primer CD “Siamo Arrivati”. El disco se presentó el 23 de octubre en El Teatro de La Plata.
Siamo Arrivati significa “hemos llegado” en italiano. La idea viene para agradecerle al NONO (extendido a todos los nonos inmigrantes de cada uno de los integrantes de la banda) por darle origen al grupo. Se realizó una gran producción de fotos en el puerto de Ensenada, simulando la llegada de los inmigrantes, que se vislumbra en la gráfica del CD.
Una anécdota
En la búsqueda de dineros para poder comprar los instrumentos, Fernando tenía un Citroen 2CV con el cual se movían para todos lados. Cuando intentó venderlo, se le complicaba por las irregularidades de los papeles del auto. Entonces decidió, junto a Diego y Martín venderlo en partes. Si la carrocería fue desguasada en una tarde por ellos mismo y al llamar al chatarrero, pelea de precio de por medio, obtuvieron la gran suma de cinco pesos.